miércoles, 11 de febrero de 2009

XXXVII Encuentro, más o menos

A veces me da no sé qué haber asumido el inevitable papel de relator oficial de las cosas que ocurren en nuestros encuentros menstruales, que a veces vienen con bastante atraso.
Sobre todo porque cuando ocurre, como en estos últimos, que por una razón u otra no aparezco por los encuentros, no hay libro de actas no hay fotos y -para los que no estuvimos allí- prácticamente no hay encuentro.
En fin.
Por eso es que, en el título de hoy, puse eso de "más o menos". Por lo que pude oír anoche, después de la reunión número 34 de julio del año pasado hubo por lo menos dos más (sin contar la que se hizo con asado y fútbol por cierta zona de Munro y sin contar tampoco el casamiento de MAM), de modo que este sería el número 37.
Vamos con las actas.

Páginas 1 y 2


Páginas 3 y 4


Página 5 y última

Ese descontrol telefónico que se narra allí ya generó, a esta altura, pruebas de que, visto desde afuera (había un señor en la mesa de al lado que no dejaba de mirarnos, entre incrédulo y divertido), pareció exactamente eso: un descontrol.
Y a las pruebas me remito: apenas llegué a casa me encontré con un email -que a esta hora probablemente todos habrán leído- de Marianito Curat (con quien Javier Trozzo no había logrado hacer contacto directo y al que optamos por dejarle un mensaje de viva voz entre todos, de uno en vez) que transmitía su emoción pero, al mismo tiempo, su desconcierto. "Javier y el resto en El Trapiche -decía Mariano-: Mil gracias por el llamado... Me emocionaron!! Fue una gran sorpresa. Lamentablemente se los notaba muy borrachos, asì que entendí mitad de lo que dijeron. Me imagino que lo pasaron muy bien. Javier dijo algo de los 25 años?? Mierda que nos estamos poniendo viejos... ya pasaron 25 años!!! Hugs, Mariano".
(Mariano siempre firma sus emails poniendo "ugs", decía anoche Rodrigo, pronunciando ugs en ayerza clásico).
Bueno, Marianito, leé el libro de actas y, si te quedan dudas, pegá un grito.

Va entonces la foto general, tomada con el automático de la cámara en el momento previo a poner pies en polvorosa de la glamorosa zona de Palermo Hollywood.