Una vez más, atrasadísimo puesta al día de este blog: el último encuentro, el que aquí se narra, fue el martes 16 de junio, y estoy subiendo su registro en actas y sus imágenes ¡33 días después!
Pido disculpas a la muchachada.
Y sobre todo pido disculpas por el atraso con que el notición de este mes va a llegarles a muchos de los que no rondan demasiado cerca de Barrio Norte y, en su lugar, prefieren transpirar las veredes de rincones tan remotos como California, Ginebra, Carolina del Norte, Santa Cruz de la Sierra, Santiago de Chile, Mendoza, Murcia, Barcelona, Madrid, Salta y quién sabe cuántos más.
¿Que cuál es el notición?
Ah, no, yo bocón no soy: ¡lean, carajo!
Páginas 1 y 2
Páginas 3 y 4
Página 5 y última
¿Ahora sí se enteraron?
Así es: el Dieguito Giralt, el rey de la noche, el hombre más rápido del Oeste para pescar un sushi con dos palitos, el racinguista que hace un par de semanas festejó el no descenso como un título mundial, el ex Belgrano R exiliado en Adrogué, el doctor en telefonía celular 24 horas, finalmente se va a pasar al clú de los que festejan su día el tercer domingo de junio.
¡Bienvenido!
Bueno, y pa' no perder la costumbre,van tres escasas escenas de una noche memorable.
Memorable por:
a) querendona: ¡estábamos nada menos que en lo del primo del padre Willy!;
b) deliciosa: ¡cuántos años hacía que no nos mandábamos una parrillada como esa! y
c) económica: ¡gracias al contacto familiar-eclesiástico de nuestro anfitrión, la cuenta bajó en unos cuantos mangos y terminamos pagando cada uno algo así como la mitad que en El Trapiche!
Memorable, insisto.
Pero bueno, ahí van las fotos.
Así se veía la parrilita al llegar, medio de lejos...
... así se descubría el nombre al franquear la entrada...
... ¡y así posaban adentro los cinco deglutidores de mollejas!